El pez que se olvidó de cantar
El pez que se olvidó de cantar
Un pintoresco pueblo rodeado de montañas tiene un río de agua cristalina que es el alma de este lugar. El agua fluye alegremente, entonando hermosas canciones y acompañando a los animales hasta la orilla del río. Pero un día el río dejó de cantar. El agua empezó a enturbiarse y las rocas de la orilla ya no reflejaban la luz del sol. Los animales del bosque se pusieron ansiosos y se reunieron junto al río. El zorro siempre fue inteligente. Él habló primero:
– ¿Qué le pasa a este río? Siempre nos ha acompañado con sus canciones, pero ahora está en silencio. ¿Qué pasó? La ardilla siempre curiosa sugirió:
——Quizás el río esté cansado de tanto ruido, o quizás esté enfermo. Necesitamos averiguar por qué. El búho, que había visto todo esto desde su árbol, interrumpió:
– El río no está enfermo ni cansado, amigos. El río ha dejado de cantar porque nosotros, animales y humanos, hemos dejado de cuidarlo. Arrojamos desechos a los ríos, talamos árboles en las riberas y contaminamos el aire con humos de fábricas. El río está triste porque ya no tiene lo que necesita para estar limpio y lleno de vida. El conejo se sintió muy culpable y preguntó:
— ¿Qué podemos hacer para que los ríos vuelvan a cantar?
El búho respondió:
-Si cada uno de nosotros interviene, el río podrá revivir. Nosotros los animales podemos empezar limpiando las riberas de los ríos, recogiendo basura y dañando los árboles. La gente necesita reducir la contaminación y plantar árboles alrededor del río para protegerlo. A partir de ese día, los animales del bosque y los habitantes de la ciudad trabajaron juntos. La gente instaló filtros en las fábricas y comenzó a limpiar los ríos, mientras los animales cuidaban el medio ambiente, asegurando que los árboles crecieran frondosos y el agua se mantuviera limpia. El río poco a poco fue recuperando su brillo y empezó a cantar fuerte de nuevo. Los animales, ahora más unidos que antes, celebran juntos al son de la música del río, sabiendo que su tierra natal ha sido salvada. Moraleja: Al ignorar el daño causado, perdemos lo que más valoramos. La acción colectiva es la clave para sanar el daño que hemos causado.
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