Cuervo blanco

 Cuervo blanco


En un valle lejano, donde las montañas se alzaban majestuosas y fluían ríos claros, vivía un cuervo llamado Alba. Al igual que otros cuervos, el plumaje de Alba es completamente blanco, mientras que otros cuervos tienen un plumaje negro brillante. Desde que era un pequeño cuervo, fue rechazada por otros cuervos debido a su extraño color. A menudo se sentía sola, pero estaba decidida a encontrar su lugar en el mundo. Alba sobrevoló los hermosos paisajes del valle y disfrutó de la paz que le regalaba la naturaleza. Pero a medida que pasó el tiempo, las cosas empezaron a cambiar. Los ríos comenzaron a llenarse de basura y los árboles que una vez fueron frondosos y verdes comenzaron a perder sus hojas. Los animales del bosque ya no cantaban como antes y la tierra se secó. Alba está preocupada por lo que ve y decide volar más lejos para investigar la causa de esta transformación.

Voló a un pueblo cercano y vio a gente tirando basura al río y dejando basura por todas partes. Las fábricas arrojaban humo negro que oscurecía el cielo y cubría las montañas con una capa gris. Alba se dio cuenta de que era la contaminación causada por el hombre la que causaba la destrucción del valle y del bosque. Llena de ansiedad, Alba regresó a casa y comenzó a hablar con los demás cuervos. Ella les mostró la destrucción que había presenciado, pero los cuervos, siempre dedicados a robar y crear caos, solo se rieron de ella. —¿Por qué deberíamos preocuparnos por esto? – dijeron. El mundo no es nuestro problema. Nos preocupamos más por la comida y la libertad. Pero Alba no se rindió. Ella sabía que si no actuaba, todo lo que amaba se perdería. Decidió hacer cambios, empezando por ella misma. A partir de ese momento, Alba dejó de comer lo que encontraba en la basura, pasando a recoger la basura y llevarla a un lugar apartado donde no causara daño. Luego comenzó a organizar a otros animales para mostrar cómo podían ayudar a proteger ríos y bosques.

Al principio los animales pensaron que estaba loca, pero poco a poco empezaron a ver un cambio. Los árboles empezaron a tener hojas nuevamente, los ríos se volvieron más claros y los animales comenzaron a cantar nuevamente. Al ver estos cambios, Alba llamó a la gente a sumarse al esfuerzo. Les mostró cómo cuidar mejor la tierra, el agua y el aire. Muchos se sorprendieron al ver al cuervo blanco liderando el camino, pero comenzaron a seguirlo. Con el tiempo, el valle cobró vida. La gente ha aprendido a reducir la contaminación y los animales del bosque viven felices y saludables. El cuervo blanco Alba logró lo aparentemente imposible: salvó su patria con su determinación y su ejemplo.

Moraleja: El cambio comienza con la acción. Incluso cuando otros no parecen entenderlo, nuestros esfuerzos por luchar por la justicia no son poca cosa.

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